Análisis político


Duhalde vs. Macri: el PJ quiere ganar la pelea, pero sin noquear a Cambiemos


Por Ricardo Carossino

Especial para La 106.3 FM de San José


El gobierno de Cambiemos por ahora solo tiene el apoyo del Grupo Clarín. Los mercados no le responden. El peronismo dialoguista se junta con Alfonsín detrás de Lavagna (que duda) y la CGT le bajó el pulgar al gobierno. Vidal y Larreta ya liquidaron a Quintana y Lopetegui. Peña sobrevive. El Justicialismo ortodoxo quiere aprovechar los cuadernos Gloria y los intendentes callan porque habría carpetazos de José López como para hacer un flan.



Mauricio Macri está contra las sogas. Está en el séptimo round de un combate pactado a cuatro años, pero el Presidente de la Nación no reacciona ante los golpes de la realidad. El peronismo tiene todo para ganar la pelea ya, ahora, por knockout, pero no quiere hacerlo. Sabe, el ya mítico Eduardo Duhalde, que podría ser acusado de golpista y sería peor el remedio que la enfermedad. Por eso, el desafío claro de la oposición (dícese del peronismo y el radicalismo popular) es sostener a su rival de pie hasta el último minuto, pegarle lo justo y necesario y ganar por puntos, sin que parezca una pelea arreglada.



Por estos días el presidente de la Nación, Mauricio Macri sólo tiene el apoyo (con los días contados) del Grupo Clarín, que de todas maneras mandó a cubrir la marcha universitaria y tituló que era “contra el gobierno”. La CGT, la Sociedad Rural, la UIA y los mercados le soltaron la mano. Por otra parte, estamos en condiciones de afirmar que el Grupo tiene una relación mucho más aceitada por el ex presidente Eduardo Duhalde que con Macri, ya que fue el “cabezón”, el que salvó al grupo de una deuda en dólares en 2001 que lo llevaba a la quiebra, al pesificar la deuda a través de un decreto de ayuda cultural a los medios de comunicación.


Ya es vox populi que el veterano líder de Lomas de Zamora está operando para que el PJ vuelva al poder con el kirchnerismo atrás en la cola. La primera línea de ataque de Duhalde fue el acuerdo hecho con Ricardo Alfonsín para armar una troika que lleve al ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, como candidato a Presidente, incluso con el apoyo explícito de Sergio Massa, que iría como candidato a gobernador bonaerense (aunque por el momento lo niegue). De todos modos, según una lectura bastante acertada de una confiable fuente del massismo de la Primera Sección, da a entender que Lavagna no tiene ganas, tiene más de setenta años y quiere estar con su mujer que vive fuera del país. Esto quizás lleva a una sola conclusión y es que Lavagna no es más que el mascarón de proa hasta que el peronismo K y el peronismo no K descubran quien la tiene más larga.



Pero la negociación podría tener que ver con un intercambio de favores mucho más importante: nada menos que canjear el apoyo al presupuesto que quiere el FMI por elecciones en mayo del 2019 para que asuma un nuevo gobierno que tenga legitimidad para cumplir las metas del organismo. Esa sería la manera para que el peronismo gane la pelea antes del último asalto sin noquear al gobierno. Esto, claro está, pasaría si Cambiemos puede llegar con oxígeno a mayo de año que viene. Podría, incluso, pasar que Caputo y Peña desde el rincón tiren la toalla y Macri abandone la pelea acusando alguna lesión en una muñeca que nunca usó para manejar los tiempos políticos.



De esta manera, el peronismo lograría que el más brutal ajuste lo hiciera Cambiemos, que Macri lograra la primera meta real de achicar el déficit, pagar el costo político de tomar medidas antipopulares y dejarle el camino allanado al peronismo para que asuman con el trabajo sucio hecho por un gobierno neoliberal y promercado.



Las corridas cambiarias pusieron en jaque al gobierno nacional. Técnicamente se puede hablar de un vacío de poder que obliga al Presidente a tener que ir al pie con el peronismo, algo que le duele y mucho. Y según algunos colegas periodistas que militan para Cambiemos, Macri “no quiere” ceder ante el peronismo porque se tapa la nariz cada vez que se cruza un busto de Perón o de Evita.

           

Así Todo habló con una fuente cercana al presidente del PJ nacional, José Luís Gioja (quien ya blanqueó que “el gobierno está haciendo todo lo que puede para irse antes”). Esta fuente contó que la idea es “adelantar las elecciones para mayo y aprovechar que Cristina (Fernández de Kirchner) aún no levanta la imagen fuera del conurbano”. A cambio de un adelantamiento de las elecciones, el peronismo federal y los gobernadores le ofrecen a Macri una salida elegante con la aprobación del presupuesto 2019 que el FMI impone en este momento.



Vidal vs. Peña, una interna sangrienta



En tanto en la interna del macrismo, el vidalismo está que trina, como confió una fuente del PRO en la legislatura provincial. El motivo es que los macristas bonaerenses ven que la posibilidad de que haya otra mujer al frente de la primera magistratura se les escurre como el agua entre los dedos. María Eugenia Vidal tenía una promesa de Macri (algo así como un dólar a futuro), de que iba a ser candidata a Presidenta en 2019, y hasta había logrado sortear la denuncia de los aportantes truchos, pero los 180 grados que giró la economía la semana pasada ,puso contra las sogas al segmento de la gobernadora.

          

De acuerdo a lo confesado por la fuente consultada, el vidalismo pidió la cabeza de Peña, Quintana y Lopetegui y pidieron que Rodríguez Larreta estuviera en lugar de Peña para negociar con el Peronismo junto a Rogelio Frigerio. De todos modos, Larreta ya se encargó de desmentirlo porque eso sería perder el gobierno de la Ciudad y su carrera política quedaría sepultada.



En la reunión de este fin de semana pasado entre Macri, Vidal y Larreta, los dos gobernadores lograron quitarle peso político a Peña Brown, al conseguir que el Presidente eche a Quintana y Lopetegui. Pero aún queda por ver qué pasa con Carlos Melconian que cada vez aparece más en la tele, aunque el FMI prefiere que Dujovne siga viajando a Estados Unidos porque tiene modos más educados y menos populacheros que el economista que usa metáforas futboleras.


Ahora, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, corrió sin valijas en un lowcost a ver a Christine Lagarde, pero por lo chequeado por este medio, no sólo es para renegociar las metas del FMI, sino por otras dos razones que aún están bajo siete llaves.

           

Una de ellas es que el pasado 29 de agosto cuando Macri habló un minuto y medio para llevar tranquilidad a los mercados lo hizo en nombre del FMI, pero sin tenerlo acordado con Largarde (alto error). El consejo que le dio el tridente Peña, Quintana, Lopetegui, fue que saliera a marcarle la cancha a la señora de los créditos y obligarla a decir que apoyaba al gobierno.



Apenas habló, el dólar se disparó a las nubes por una supuesta orden del organismo de crédito para demostrarle a Macri que no puede hacer lo que se le dé la gana y así los mercados (léase Lagarde) contestaron en los términos en que alguna vez el ex ministro de Economía de Raúl Alfonsín, Juan Carlos Pugliese, supo definir: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”.

           

El segundo motivo del viaje del ministro de Hacienda es que la CGT habló fuera de agenda con los representantes del fondo que están en la Argentina para anoticiarlos de que no quieren apoyar metas de ajuste junto a Cambiemos, sino que lo harían con un gobierno peronista, con más legitimidad que el actual, con el consenso que da ganar las elecciones. La obvia razón es que con un gobierno consensuado entre todo el peronismo, comandado por el sector dialoguista, los gremios tienen más chances de meter sus nombres en las listas para legisladores que con CFK y La Cámpora.


 Juguemos en la Provincia mientras Cristina no está


           

Cuando se le preguntó a la fuente cercana a Gioja si pensaban apoyar o voltear el Gobierno de Cambiemos, este funcionario se apresuró a contestar: “Eso es una locura, jamás haríamos una cosa así, por la sencilla razón de que la gente no nos daría esa legitimidad que buscamos, seríamos golpistas y eso terminaría otra vez en el que se vayan todos”.


Otra fuente consultada del seno del massismo comentó que “si los intendentes se abroquelan a CFK les pueden llover carpetazos por coimas de las obras públicas”, y según se indicó “hay carpetazos como para hacerse un flan”. De esta manera, Duhalde deja jugar a Bonadío y así tener a raya a los intendentes para que no le den –ya-, un apoyo incondicional a la senadora Nacional de Unidad Ciudadana.



Quien por el momento trata de jugar a ser la garantía de un peronismo bonaerense unido, es el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, presidente del PJ de la provincia, pero todos los peronistas con historia saben que el Tano no tiene el peso político necesario para consensuar tamaña convocatoria. Tan sólo por ahora es el administrador del sello del PJ, que igualmente no es poco.



Igualmente, los justicialistas del dialoguismo aclaran que si no van todos juntos no pueden ganar porque el conurbano (léase la tercera sección electoral) es del kirchnerismo, y con ese poder que dan los votos, los K por ahora juegan a no ceder. Cristina no saldrá del Instituto Patria para visitar a los gobernadores peronistas que se alían a la troika de Duhalde-Massa-Alfonsín. Sino todo lo contrario, esperan que la visiten a ella.

           

Ahí además juegan fuerte tres intendentes que aspiran a tener una candidatura a gobernador bonaerense: Verónica Magario de La Matanza, Martín Insaurralde de Lomas de Zamora y Jorge Ferraresi de Avellaneda.


Precisamente una fuente muy allegada a Ferraresi, indicó que el intendente sostiene que CFK quiere ser candidata a Presidenta, y que entre estos tres nombres está la disputa por la boleta bonaerense. Aunque, también recalcan que el “Cuervo” Larroque y Máximo Kirchner están poniéndose un poco duros en cuanto a abrir los espacios al peronismo en general. De todos modos, siguen esperando que la ex Presidenta cambie de actitud y tenga una apertura para adentro del arco opositor peronista.

           

Un ejemplo vale más que mil palabras. En Berazategui, Patricio Mussi supuestamente gobierna como intendente, pero es el padre quien maneja los hilos de la política del Municipio. Y este medio pudo saber que la misma CFK y Parrilli se reunieron solamente con Mussi hijo para decirle que querían jugar con él en el distrito, pero sin el padre. Esto dejó dolido a quien fuera ministro de Medio Ambiente de CFK y según sostiene Mussi padre, “Cristina no cambia más”. Por eso el veterano líder de Berazategui está armando un partido vecinal para jugar su propio juego local.

           

Sin embargo, se está negociando la posibilidad de que el peronismo vaya todo junto porque sería esa la única posibilidad de un triunfo seguro. Pero hay un problema y ese problema tiene nombre: La Cámpora. Máximo Kirchner y el Cuervo Larroque quieren que CFK arme el Ejecutivo según su paladar, y dejarle al resto del peronismo los puestos legislativos, pero no falta el camporista que además quiere tener el lápiz para armar las listas. 


De esto ya se cansaron hasta los intendentes K, que saben que los concejales tienen que responder al propio territorio que maneja el cacique local. Esto es de manual, de la vieja escuela del general Perón, pero los jóvenes K, no parecen recordar la máxima del General de que el poder se construye aún con ladrillos de bosta. De cualquier manera, lo que parece una grieta insalvable dentro del peronismo de derecha, de centro y de izquierda, no es más que el típico poroteo previo a la posibilidad de volver a la Rosada. Quien conoce la dinámica histórica del movimiento, sabe que cuando llegue el momento de tomar el poder para que todos sostengan sus territorios, la unidad será un hecho, detrás de quien sea que arrastre los votos.

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